Educadores o trabajadores

¿Cómo podemos ser educadores si hemos aprendido a ser trabajadores? Las madres y los padres tienen pendiente un trabajo emocional con los niños que llevan dentro. Venimos de una generación de padres que tenían más hijos de los que deseaban, y por lo tanto donde ser hijo era más ser una carga que un regalo. No tenían fácil acceso a la información y la máxima en su forma de educación era la obediencia y la disciplina, además de estar muy feo eso de sentir. Somos una generación de adultos que nos ha tocado vivir, en mayor o menor medida una época en que los niños no tenían derechos, los padres y profesores eran figuras de autoridad a las que no se cuestionaba; simplemente se obedecía. Se nos educaba para trabajar, obedecer y ser “educados” aunque eso significara callarnos lo que queríamos decir, olvidarnos de lo que sentíamos, obedecer aunque nos pareciera injusto y convertirnos en la oveja negra de la familia cuando mostrábamos nuestra rebeldía. Hemos vivido las necesidades de nuestros padres y ahora nos toca gestionar la abundancia de nuestros hijos. I....

Hijos deseados, hijos atrapados

Los hijos no deseados viven con la melancolía de lo que pudo haber sido y no fue, ese amor cálido y respetuoso de nuestra madre y padre ideales que nuestro hijo/a ideal no ha tenido. Pero Los hijos deseados, también están traumatizados.  Ser muy querido es una de las cosas más terribles que nos pueden pasar ya que, si una madre quiere demasiado a sus hijos, no puede  dejar de ser madre para volver a ser mujer.  Si esto sucede, sus hijos no podrán escapar de sus redes de amor de madre, tan preocupada, ansiosa y atenta que no les permitirá equivocarse, gritar, ser malos, buscar su sitio, fracasar, caer y equivocarse una y otra vez. Una madre que quiere demasiado a su hijo, le transmitirá que ella ha nacido para servirle y preocuparse por él. Ese niño llegará a la terrible conclusión de que no sirve para nada, que no puede, que no sobreviviría sólo, ¡¡¡Que sería de él si su madre no estuviera ahí!!! Queridas mamas, sean felices y vean documentales de animales. Ellos están menos preocupados por ser buenos padres;  se dedican a enseñar a sus cachorros lo necesario para ser adulto. Se relajan mientras sus cachorros se pelean, para que aprendan a medir sus fuerzas; van dejándoles cada día un poco más solos, para que descubran de qué son capaces. Ellos viven y dejan vivir. Y cuando vosotras descubráis lo que eso significa, llegaréis a sentir la verdadera maternidad....