Psicodrama…acción!!!

Hemos creado un mundo de entretenimiento donde somos meros espectadores de la vida de otros, a través de espectáculos, videojuegos, televisión, redes sociales, Internet… Queremos vivir experiencias sin atrevernos a fracasar, sufrir o sentir dolor, sin darnos cuenta que vivir es eso precisamente…utilizar todos los sentidos, experimentar, vivenciar.  ¿Cómo aprendemos? Un niño aprende a base de repetir, insistir y probar.  Lo que ocurre es que pronto madres, padres y profesores les enseñamos el concepto de fracaso, haciéndole creer que existe sólo una respuesta correcta; imaginaros la congoja que produce saber que si te dejas llevar, tienes el 99,9% de posibilidades de fallar, por tanto la mejor forma de evitar el fracaso y la critica es, NO HACER NADA!! Psicodrama es un método de aprendizaje que permite probar, repetir y equivocarte las veces que necesites antes de arriesgarte en la vida real; ofrece a la persona un espacio donde ser protagonista y encontrar su forma de resolver conflictos, fortaleciendo así su confianza y autoestima. Combina la expresión verbal y la corporal; permitiendo liberar tensiones y emociones, así como recrear situaciones para su comprensión. Realmente nos sentimos plenos y comprendidos cuando coincide lo que pensamos, sentimos y hacemos....

Educadores o trabajadores

¿Cómo podemos ser educadores si hemos aprendido a ser trabajadores? Las madres y los padres tienen pendiente un trabajo emocional con los niños que llevan dentro. Venimos de una generación de padres que tenían más hijos de los que deseaban, y por lo tanto donde ser hijo era más ser una carga que un regalo. No tenían fácil acceso a la información y la máxima en su forma de educación era la obediencia y la disciplina, además de estar muy feo eso de sentir. Somos una generación de adultos que nos ha tocado vivir, en mayor o menor medida una época en que los niños no tenían derechos, los padres y profesores eran figuras de autoridad a las que no se cuestionaba; simplemente se obedecía. Se nos educaba para trabajar, obedecer y ser “educados” aunque eso significara callarnos lo que queríamos decir, olvidarnos de lo que sentíamos, obedecer aunque nos pareciera injusto y convertirnos en la oveja negra de la familia cuando mostrábamos nuestra rebeldía. Hemos vivido las necesidades de nuestros padres y ahora nos toca gestionar la abundancia de nuestros hijos. I....